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El Consejo Global para la Tolerancia y la Paz destaca desde Beirut la importancia del diálogo para construir la confianza y promover una cultura de aceptación del otro

El Consejo Global para la Tolerancia y la Paz reafirmó la importancia de consolidar el diálogo entre religiones y culturas como una opción civilizatoria fundamental para construir la confianza, promover la moderación y difundir una cultura de aceptación del otro. Esto se produjo durante la participación de Su Excelencia Ahmed bin Mohammed Al Jarwan, Presidente del Consejo, en el encuentro celebrado en el Hotel Phoenicia de Beirut bajo el lema «La fraternidad humana como base de un futuro compartido», con motivo del Día Internacional de la Fraternidad Humana.

En su intervención, Su Excelencia Al Jarwan subrayó que la celebración del encuentro en el Líbano refleja el significado simbólico de este país como modelo histórico de encuentro y convivencia entre culturas y religiones. Señaló que el Documento sobre la Fraternidad Humana, firmado en Abu Dabi en 2019 por Su Eminencia el Gran Imán de Al-Azhar, el profesor Dr. Ahmed Al-Tayeb, y Su Santidad el Papa Francisco, representa un hito decisivo en el desarrollo del pensamiento humano, al haber establecido un proyecto civilizatorio basado en el reconocimiento mutuo, el respeto de la dignidad humana y el rechazo del extremismo.

Asimismo, explicó que el mundo atraviesa una etapa crítica caracterizada por el aumento de los discursos de odio y la profundización de las divisiones, lo que convierte al diálogo en una necesidad existencial para construir un futuro más estable y justo. Destacó que traducir los principios de la fraternidad humana en políticas educativas y culturales, así como en prácticas cotidianas, constituye una responsabilidad compartida entre líderes, instituciones y sociedades.

Su Excelencia Al Jarwan también reafirmó el apoyo del Consejo Global para la Tolerancia y la Paz a todos los esfuerzos destinados a promover la convivencia y difundir una cultura de tolerancia, reiterando la importancia de respaldar al Líbano en su camino hacia la estabilidad y la prosperidad, de modo que se refuercen los valores de la vida en común en la región. Expresó su esperanza de que el encuentro represente un paso adicional hacia un mundo más justo y pacífico.
El encuentro fue organizado por invitación del Comité Superior de la Fraternidad Humana en los Emiratos Árabes Unidos, la Orden Antonina Maronita y la Comisión Episcopal para el Diálogo Cristiano-Musulmán en el Líbano, con una amplia participación de líderes religiosos, autoridades oficiales y figuras académicas.
Entre los asistentes se encontraban el representante del Presidente de la República Libanesa, el General Joseph Aoun — el Asesor Presidencial para Derechos Humanos y Libertad Religiosa, Sr. Habib Afram; el representante del Patriarca Maronita, el Cardenal Mar Bechara Boutros Al-Rai — el Obispo Elias Nassar; el Secretario General del Comité Superior de la Fraternidad Humana en los Emiratos Árabes Unidos, el Embajador Khalid Al Ghaith; el representante del Jeque Aql de la comunidad drusa Sami Abi Al-Muna — el Jeque Fadi Al-Attar; el representante del Ministro del Interior y de los Municipios, el General Ahmad Al-Hajjar — el Comandante de la Gendarmería, el General Jean Aouad; el representante del Ministro de Defensa, el General Michel Menassa — el General Zaher Souma; el representante del Comandante del Ejército, el General Rodolphe Haykal — el General Haitham Qaddoura; el representante del Director General de las Fuerzas de Seguridad Interna, el General Raed Abdullah — el General Joseph Muslim; el representante del Director General de la Seguridad del Estado, Edgar Lawandos — el Teniente Coronel Daniel Al-Sayed; el Superior General de la Orden Antonina Maronita, el Abad Joseph Bou Raad; y el Presidente de la Comisión Episcopal para el Diálogo Cristiano-Musulmán en el Líbano, el Obispo Charbel Mourad, además de numerosos obispos, sacerdotes, religiosas y personalidades religiosas y civiles.

Los participantes destacaron la importancia del Documento sobre la Fraternidad Humana como referencia moral y civilizatoria para promover la convivencia y el entendimiento mutuo entre los pueblos, subrayando el papel de la educación, la cultura y los medios de comunicación en la consolidación de los valores del respeto mutuo y el fortalecimiento de la cohesión social.

El programa del encuentro incluyó la proyección de un documental sobre el concepto de la fraternidad humana, presentaciones musicales y artísticas, y concluyó con la entrega de escudos honoríficos a los homenajeados, como afirmación simbólica de la importancia del trabajo conjunto para traducir los valores de la fraternidad humana en una realidad tangible al servicio de la paz y el desarrollo sostenible.

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