Global Council for Tolerance and Peace

Que nos dejen como estábamos

Estos Horizontes no han sido ajenos al nefasto año 2020 que hemos vivido. Es curioso que repasando las páginas que cada domingo se encuentran con el lector, ni por asomo nadie se podía esperar en enero y febrero lo que nos iba pasar, lo que estamos viviendo. Por eso, de la alegría y el optimismo de los dos primeros meses del infausto año del virus pasamos a la sorpresa del connamiento, al susto de una crisis sanitaria sin precedentes, a la tragedia de la muerte, porque son muchos los malagueños que han fallecido por culpa de este virus asesino, entre ellos importantes personalidades de la vida social y cultural de la provincia o relacionadas con ella. Tan sólo unas semanas antes de que el Covid entrara en nuestras vidas para cambiarlas de cabo a rabo, desde estas páginas se reivindicó la deuda que para con Málaga tenía la Academia del Cine tras el asco de la ceremonia de entrega de los Goya en el Martín Carpena, ceremonia por la que se llevaron una buena cantidad, y muy equivocados no debíamos estar cuando la propia Academia ha decidido repetir los premios en Málaga, en el Teatro del Soho Caixabank, de la mano de Antonio Banderas, y esta vez sin llevarse un euro. Hemos aplaudido gestas, llorado desgracias, celebrado estas y aconteceres malagueños, porque Horizontes Cercanos es todo menos una crónica política, es una sección distinta que engrana con la vida social y diaria de las calles malacitanas. La algarabía fue importante el 9 de febrero, cuando el llamado ‘príncipe de la Paz’, Ahmed Bin Mohammed Al-Jarwan elegía la capital de la Costa del Sol como sede del Consejo Mundial para la Tolerancia y la Paz, proyecto ahora mismo en espera de ‘normalización’ de la vida por el maldito bicho que, repito, nos ha dado la vuelta en nuestra vida como un calcetín.

El día 8 de marzo, los Horizontes ya hablaban del ‘bicho’. «Mirando al cielo y pendientes del bicho», y ya se dejaba entrever que había serias dudas de que pudiese haber procesiones en Semana Santa, lo que se conrmaría unos días después tan sólo, y así 84 años después nos quedamos sin tronos en la calle (lo mismo que no hubo feria ‘ni ná’), para de lleno meternos en nuestras casas sin poder salir salvo para lo esencial en un hecho sin precedentes en los últimos cien años. A partir de ese momento, el arrojo y la entrega de cientos de voluntarios malagueños para ayudar a los más necesitados fue enorme, destacando el mundo cofrade, con una ‘no agrupada’, curiosamente, Jesús de Medinaceli, como gran protagonista inicial en la zona Norte de Málaga,donde tantas necesidades hay.

El virus no sólo nos atacó a los humanos, sino que también afectó, y de qué manera, a la imagen de España, que en los primeros meses de la pandemia, con esa extraña costumbre que hay en el mundo (recuerden la mal llamada ‘gripe española’) de señalarnos siempre que pasa algo malo, por lo que los Reyes tiraron de grandes guras de todos nuestros campos para pedirles que en cierta manera contrarrestaran lo que poco se podía evitar ya. Entre ellos, lógicamente, nuestro segundo malagueño más universal en la historia (el primero fue Pablo Picasso) como es Antonio Banderas. En videoconferencia, con los Monarcas, Banderas expresó sus opiniones de lo que se podía hacer y aseguró que por su parte no iba a quedar, como así ha sido siempre.

Los sectores afectados por la pandemia han sido todos, pero aquí vivimos del turismo esencialmente, tremendamente afectado por la abrupta y casi total interrupción de la libre circulación de las personas. Tras años de récord, de ‘vacas gordas’, y este 2020 ha sido una ruina sin precedentes. «Que nos dejen como estábamos» era la petición del día 24 de mayo, más que nada porque se había puesto de moda una de las palabras y expresiones chorras del año, que ha habido muchas, y a la cabeza estaba esa de la ‘nueva normalidad’. Pues eso, a estas alturas, tras este nefasto 2020, lo que deseamos para 2021 es que volvamos a lo que éramos y como estábamos en 2019, aunque muchos protagonistas de aquel tiempo que hoy parece tan lejano, desgraciadamente, ya no podrán estar con nosotros. Por eso, para este Anuario, el título elegido es el de aquel domingo: «Que nos dejen como estábamos». Mucha salud y mucha suerte.

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