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LOS SUICIDIOS DE JÓVENES MIGRANTES SON CONSECUENCIA DE LAS PRESIONES POPULISTAS

El discurso público sobre los migrantes debe hacerse más “humano y empático” y basarse en la dignidad humana. Un dirigente de la Agencia de la ONU para los Refugiados explicó que, frente al ruido, el parloteo, las declaraciones estridentes, la falta de civismo y el lenguaje hostil, se debe atender “la voz de la razón”.

Durante la reunión anual del comité ejecutivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el responsable del área de Protección Internacional, Volker Türk, describió como “paradójica” la evolución de la protección de los refugiados durante el último año.

Por un lado, destacó el enfoque multilateral que condujo a 193 Estados miembros a elaborar el Pacto Mundial para los Refugiados, “un éxito del multilateralismo en un momento en que se ha politizado el debate” sobre ellos.

Por otra parte,  “somos testigos de las consecuencias de las presiones populistas y de la elusión de responsabilidades: cuando los niños se dan cabezazos contra la pared, desesperados, porque están separados de sus padres o languidecen detenidos; cuando jóvenes solicitantes de asilo se suicidan después de haber sido retenidos y maltratados en centros de internamiento sin perspectivas de futuro; cuando se niega la reunión familiar a una sobreviviente de una violación en grupo bajo el pretexto que podría crear un efecto llamada”.

Türk manifestó que la actual crisis “no es de números, sino de una mala gestión de los refugiados” y que se usa “para fomentar el miedo y justificar medidas contraproducentes que no tienen en cuenta los principios de protección”.

La dignidad humana no puede ser sustituida por intereses políticos o de otro tipo. No puede ser fraccionada sólo a ciertos grupos…

Ante “el ruido, el parloteo, las declaraciones estridentes, la falta de civismo y el lenguaje hostil” ante temas como los refugiados, las mujeres o el cambio climático abogó por crear un espacio donde se escuche “la voz de la razón”, una voz que no sea “grosera o efímera”, sino más bien “apacible y orgánica”, que nos recuerde lo que significa “ser tratados con decencia y respeto”

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