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LA PÉRDIDA AUDITIVA NO DEBE SER SINÓNIMO DE AISLAMIENTO

Uno de cada cuatro adultos mayores en Colombia tiene dificultades para escuchar.

Se suele pensar que la pérdida de audición en los adultos mayores es un resultado natural de la edad, como si todos los ancianos estuvieran condenados a escuchar menos. Y si bien el envejecimiento es uno de los factores de riesgo para que una persona sufra problemas auditivos –una condición que se conoce como hipoacusia– no debe asumirse como normal que un adulto mayor deje de escuchar.

Rodrigo Heredia, médico geriatra del Hospital Universitario San Ignacio, explica que se trata de un problema de salud que hay que consultar con urgencia, pues no solo incide en una merma de la calidad de vida sino que puede ser la puerta de entrada a múltiples complicaciones.

El deterioro del equilibrio y el consecuente riesgo mayor de caídas –e incluso de accidentes de tránsito– son algunas. Pero son el aislamiento social, la pérdida de interacción con el entorno y, en esencia, ser asumidos como una carga para los demás, las consecuencias más preocupantes, según Heredia. Sobre todo porque pueden predisponer para trastornos mentales como la depresión.

Y es que los problemas de audición influyen directamente en las actividades de la vida diaria, que les limitan de una manera importante. Las personas que escuchan menos suelen aislarse de forma voluntaria y se sienten como una carga para los demás por esa necesidad de que les repitan las cosas, apunta Heredia.

Un estudio realizado por la Universidad de la Columbia Británica, que encontró que la pérdida auditiva en personas mayores entre 60 a 69 años aumenta su riesgo de exclusión social, confirma esa teoría. La investigación señala, incluso, que por cada 10 decibeles de pérdida de sensibilidad auditiva el riesgo de aislamiento social aumenta hasta en un 52 por ciento.

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