Global Council for Tolerance and Peace

La lucha contra la violencia sexual ha quedado en resoluciones, no en soluciones

La especialista de la ONU en violencia sexual durante los conflictos armados pide que se preste atención urgente a la difícil situación de los niños concebidos como resultado de la violación en tiempos de guerra. La marginación que sufren les puede llevar a la radicalización o la explotación.

La amenaza de la violencia sexual continúa provocando un “desplazamiento forzado e inhibe el retorno” de las comunidades desarraigadas, especialmente ante la impunidad de los crímenes pasados.

“La violencia sexual relacionada con el conflicto ha llevado al despojo de tierras, recursos e identidad”, expresó Patten, quien puso especial énfasis en la situación de los niños concebidos como resultado de violaciones en tiempos de guerra.

“Se requiere una atención urgente, Colombia es el único país en el que los niños concebidos por violación son legalmente reconocidos como víctimas, pero el miedo al estigma ha impedido a muchos buscar una reparación”, dijo.

La vicesecretaria general de la ONU también se hizo eco de las palabras de Patten, con quien recorrió el año pasado Nigeria y la República Democrática del Congo para encontrarse con víctimas del abuso sexual.

“Los niños nacidos de una violación a menudo son marginados por la sociedad. Esto pone de relieve una vez más que, al final, la violencia sexual tiene consecuencias para todos los afectados: mujeres y niñas, hombres y niños. Es una táctica deliberada para humillar y socava la cohesión social”, expresó Amina Mohammed.

Estos niños y niñas pueden terminar siendo apátridas o crecer en medio de un limbo legal, siendo susceptibles al reclutamiento por parte de los grupos armados, a la radicalización o la explotación.

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