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IGUALAR EL PERMISO DE PATERNIDAD NO REDUCE LA DISCRIMINACIÓN LABORAL FEMENINA, SEGÚN LOS EXPERTOS EN ESPAÑA

«Mientras exista opcionalidad en la baja por crianza, esta medida no reducirá la discriminación que sufren las mujeres», alerta Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Un padre noruego disfruta de 112 días de baja parental y uno español tiene menos de un tercio del permiso, 35 días. En España, la baja por paternidad ha ido, poco a poco, conquistando tiempo, pero siempre por detrás del permiso de maternidad. En marzo de 2007 los padres pasaron de 2 días a 2 semanas, diez años más tarde llegaron a las 4 semanas y en julio de 2018, a las 5. El gran paso se inicia ahora: el Congreso de los Diputados aprobó el pasado 24 de junio por unanimidad una propuesta de ley para igualar los permisos de maternidad y paternidad.

A pesar de los cambios que pueda sufrir durante la fase parlamentaria, la Ley tiene grandes perspectivas de ser aprobada en unos meses. Cada año se sumarán progresivamente 14 días más al permiso de paternidad hasta llegar a las 16 semanas en el año 2024. Ampliar la baja paternal iguala el modelo español al noruego. Los padres gozarán de 112 días de baja, 16 semanas —las mismas que ya tienen las madres—, serán intransferibles, no podrán ceder o compartir semanas y tendrán derecho a una prestación del 100% de su sueldo. El permiso se divide en dos periodos diferentes: el permiso parental inicial, que es de 2 semanas y es obligatorio cogerlo a partir del nacimiento o adopción del niño, y el permiso parental de crianza, que es de 14 semanas, de las cuales 4 serán de obligado cumplimiento a tiempo completo y las otras 10 se podrán realizar de forma voluntaria.

Se podría pensar que el hecho de que los hombres y las mujeres tengan la misma baja laboral puede fomentar la igualdad de género y reducir las discriminaciones en la contratación, la promoción y la retribución femenina. Los expertos, sin embargo, lo niegan: «Mientras exista opcionalidad en la baja por crianza, esta medida no reducirá la discriminación laboral que sufren las mujeres», alerta Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

«Más allá de que sobre el papel es una buena medida, siguen existiendo relaciones de poder patriarcales inherentes a la pareja desde el punto de vista de la división sexual del trabajo —quién realiza las tareas del hogar, quién cuida de los niños— que suponen un componente cultural muy fuerte y sexista», explica Sergi Fàbregues, sociólogo de la UOC.

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