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EL DESPERDICIO DE COMIDA, UNA OPORTUNIDAD PARA ACABAR CON EL HAMBRE

Unos 1300 millones de toneladas de comida producida para el consumo humano, o un tercio del total, termina en vertederos. Sin embargo, una de cada nueve personas en el mundo sufre de hambre. Tras la celebración del Día Mundial de la Alimentación, contamos algunas iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos hasta convertirlo en un arma en la lucha por llegar a la meta del “Hambre Cero”.

¿Sabía que el 45% de las frutas y vegetales que se cosechan en todo el mundo se desperdician? La cantidad equivale a algo así como 3700 millones de manzanas. También se desperdicia el 30% de los cereales, o 763.000 millones de cajas de pasta, y de los 263 millones de toneladas de carne que se producen mundialmente cada año, se pierde el 20%, el equivalente a 75 millones de vacas.

En total, según cifras del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se pierden 1300 millones de toneladas de comida producida para el consumo humano, un tercio del total.

El desperdicio ocurre en todos los procesos de producción, cultivo, procesado, distribución y consumo. Es decir, tanto los agricultores, como las compañías, los restaurantes, así como los consumidores, tienen responsabilidad en la cantidad exorbitante de comida que se pierde.

Esto ocurre mientras existen 821 millones de personas que padecen de hambre en el mundo. Una de cada nueve personas sufre de inseguridad alimentaria, pero en realidad se producen alimentos más que suficientes para todos.

“Nuestras acciones son nuestro futuro” es el tema del Día Mundial de la Alimentación 2018, que busca resaltar que un mundo sin hambre es posible, e invita a las personas a llevar a cabo iniciativas para lograr esta meta, que hace parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados por todos los Estados miembros de la ONU en 2015.

El desperdicio visto como una oportunidad

Una de las mayores acciones que se pueden realizar para llegar al Hambre Cero, es acabar con el desperdicio.  Varios jóvenes chefs y restauranteros se dieron cita recientemente en la ONU para compartir iniciativas que están cambiando la manera en la que sus negocios manejan y controlan el desperdicio, no sólo para aprovechar más la comida, sino para evitar la contaminación que se genera a partir de los residuos.

“Es impresionante que se desperdicie tanta comida, especialmente con tanta pobreza en el mundo y el costo que genera a las ciudades y municipalidades deshacerse de esos residuos”, aseguró, Christopher Williams, el director de ONU-Hábitat en Nueva York, agencia que dedicó su día oficial este año al manejo de los desperdicios.

Williams asegura que muchos jóvenes están dejando de ver el desperdicio como un problema, para convertirlo en una oportunidad. 

“El desperdicio es oro, y se puede hacer mucho dinero con él. Pero esto depende de la voluntad, la tecnología y las políticas, que deben combinarse para lograr ese fin. Si logramos que los restaurantes, los supermercados y los consumidores comiencen a tratar los residuos de manera diferente, algo que no es caro, generará mucho ahorro para las ciudades y los impuestos de los ciudadanos. Además, se puede convertir también en una mayor cantidad de puestos de trabajos”, dice.

 

 

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