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EL DERECHO HUMANO A UN MEDIO AMBIENTE SANO DEBE SER RECONOCIDO

Que todos los países reconozcan formalmente el derecho al aire limpio, al agua potable, a los alimentos sanos, a un clima estable, a una biodiversidad próspera y a ecosistemas saludables, tendría grandes beneficios en la lucha para proteger el medio ambiente, según un experto de la ONU en derechos humanos.

El relator especial de la ONU sobre el medio ambiente y los derechos humanos ha pedido a la Asamblea General que reconozca formalmente el derecho a un medio ambiente sano para combatir los flagelos del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación, que matan a más de ocho millones de personas cada año.

David R. Boyd presentó un informe ante los Estados en la sede de la Organización en Nueva York y afirmó que “ha llegado el momento” de que las Naciones Unidas se movilicen para reconocer esta garantía a nivel mundial.

En más de 100 países, el derecho a un medio ambiente sano goza de un estatus constitucional, la forma más sólida de protección legal disponible, y al menos 130 Estados han ratificado tratados regionales de derechos humanos que incluyen explícitamente el derecho a un medio ambiente sano: tratados que abarcan África, América Latina y el Caribe, Oriente Medio, partes de Asia y Europa.

«El reconocimiento mundial del derecho a un medio ambiente sano complementaría, reforzaría y ampliaría el marco legal nacional y regional existente. El reconocimiento del derecho por parte de las Naciones Unidas reconocería que este derecho debe ser protegido universalmente», dijo.

Boyd recalcó que la vida de un ser humano termina prematuramente cada cuatro segundos debido a la exposición a la contaminación y otros peligros ambientales.

«¿Qué podría ser más fundamental que el derecho al aire limpio, al agua potable, a los alimentos sanos, a un clima estable, a una biodiversidad próspera y a unos ecosistemas saludables?», preguntó a los Estados.

Para el relator especial, es esencial utilizar todas las herramientas disponibles para enfrentar desafíos planetarios, como los efectos devastadores de la contaminación, el cambio climático y la extinción de especies.

«Reconocer que todos tenemos el derecho a vivir en un ambiente sano y sostenible es un enfoque poderoso, tal y como como aprendimos de las victorias de derechos humanos de los abolicionistas, sufragistas y movimientos de derechos civiles», concluyó.

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