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DOS DE CADA DIEZ ADOLESCENTES ESTÁN EN RIESGO DE ADICCIÓN DIGITAL

Según un estudio de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), un uso inadecuado de internet puede desarrollar hábitos de vida poco saludables.

Según advierte la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), el 1,5 por ciento de los adolescentes españoles presenta síntomas de conductas adictivas a internet. Además, el 23% de estos está en riesgo de padecer el trastorno debido al uso excesivo de las pantallas.

«La dedicación que los niños hacen del ocio digital puede aportar beneficios como la comunicación interpersonal y ser un elemento innovador de entretenimiento, entre otros. Sin embargo, su utilización va acompañada de riesgos y daños como: desarrollar hábitos de vida no saludables, la recepción de información inexacta, el acceso a contenidos inadecuados o perjudiciales, la violación de la intimidad y el acoso cibernético», aseguran desde la institución.

«Nos encontramos ante patologías asociadas al uso de internet y los videojuegos, compulsiones basadas en el placer y en el control de una realidad paralela, que conducen a un desinterés hacia la interacción real y, en muchos casos, a una huida de lo real para olvidar los problemas», comenta Jorge López Pérez Vallejo, psicólogo y especialista en educación infantil. Este experto introduce el concepto «détox tecnológico» como tratamiento para la adicción.

El problema de la obsesión adictiva puede ser muy variado, pero con una causa común. «Suelen sufrir trastornos de comportamiento que deben tratarse antes de que se conviertan en personas inseguras, con miedo al rechazo, desarrollando una personalidad con baja autoestima, algo grave si se trata de niños que están en desarrollo físico y emocional», advierte el psicólogo.

Los padres pueden ayudar siendo conscientes del alcance que tienen este tipo de tecnologías, adoptando una actitud cercana y comunicativa con sus hijos. «Las prohibiciones no suelen funcionar, debemos mantener un diálogo dando razones para que comprendan que un uso abusivo puede ser verdaderamente negativo para ellos. Es recomendable reducir los tiempos de conexión, no eliminarlos por completo de raíz», insiste López Pérez Vallejo.

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