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¿Cómo salvar 8,2 millones de vidas y ahorrar 350.000 millones de dólares?

Invirtiendo en salud tan solo 1,27 dólares por persona al año, los países más pobres pueden prevenir y tratar enfermedades no transmisibles crónicas, tales como las cardiovasculares y el cáncer, y obtener de esa forma unos beneficios humanos y financieros astronómicos.

Es sabido que invertir en la salud reporta beneficios. Lo que hasta ahora se desconocía era la cuantía. Un informe de la Organización Mundial de la Salud cuantifica esas ganancias para los países de bajos y medianos ingresos.

El estudio, titulado Saving lives, spending less: a strategic response to NCDs (Salvar vidas, Gastar menos: una respuesta estratégica a las enfermedades no transmisibles), muestra por primera vez que por cada dólar invertido en medidas para afrontar las dolencias crónicas se tendrá un beneficio de siete dólares al aumentar el empleo, la productividad y laesperanza de vida. Todo ello, además, sin contar los beneficios humanos.
“Ahora sabemos que por cada 1,27 dólares invertido por persona y año en los países de bajos y medianos ingresos podemos salvar 8,2 millones de vidas de aquí al 2030 y ahorrar 350.000 millones de dólares”, explicó EtienneKrug, experto de la OMS. “Por tanto, ahora tenemos los argumentos claves para convencer a los ministros de finanzas de que resulta preciso invertir en prevención, detección y tratamiento de las enfermedades no transmisibles”.

Por su parte, su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que “el mensaje general de este nuevo y poderoso informe de la OMS es optimista”.

La salud, objetivo de desarrollo

Si todos los países llevaran a cabo estas inversiones, el mundo estaría más cerca de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.4, relativo a la reducción de muertes prematuras a causa de enfermedades no transmisibles para el año 2030.

Estas enfermedades matan cada año a 41 millones de personas, lo que supone el 72 % de los decesos en todo el mundo. Además, la tasa de mortalidad por estas dolencias está aumentando de forma global, incluida la de los países de bajos y medianos ingresos.
Al ser afecciones de larga duración, son especialmente perjudiciales para las familias de bajos ingresos, ya que el tratamiento largo y costoso agota los recursos del hogar, conduce a la pobreza e imposibilita el desarrollo.

Las naciones pobres soportan la carga de muertes prematuras por estas dolencias, unos 7,2 millones de los 15 que mueren anualmente en edades comprendidas entre los 30 y los 70 años. Pese a ello, los presupuestos para combatir los trastornos crónicos están severamente limitados y suponen menos del 2 % de toda la financiación para la salud.

FUENTE / ONU NOTICIAS

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