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ANSIEDAD: TODO LO QUE HAY QUE SABER PARA ENFRENTARLA Y SUPERARLA

Hay claves para controlar la ansiedad. Pero, en todo caso, es mejor consultar al médico.

Cuando alguien padece un episodio de ansiedad puede notar agobio, inquietud, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones… Incluso, en algunos casos extremos, puede tener tendencias suicidas.

“La ansiedad es una emoción natural que comprende las reacciones que tienen los seres humanos ante la amenaza de un resultado negativo o incierto. Este tipo de reacciones se producen ante los exámenes, al hablar en público, al sentirse evaluados, en situaciones sociales, o ante cualquier situación que nos resulte amenazante”, explica la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.

Según los especialistas, la crisis de ansiedad aparece bruscamente y alcanza su máxima expresión en los primeros diez minutos, tiempo en el cual se suceden al menos cuatro o más de los síntomas arriba descritos.

Un sistema de alerta

La ansiedad es un sistema de alerta ante situaciones consideradas amenazantes, y su función –explica Baeza– es movilizar el organismo, mantenerlo alerta y dispuesto para intervenir frente a los riesgos y amenazas, de forma que no se produzcan o se minimicen sus consecuencias.

La ansiedad mejora el rendimiento y la adaptación al miedo, y actúa también como un sistema de prevención y defensa.

“El problema viene cuando la activación psicológica y fisiológica que acompaña a esta respuesta alcanza niveles muy altos, y ello se traduce en síntomas físicos y psicológicos que comprometen la salud”, dice el experto.

¿Pero cuáles son los factores que hacen que este mecanismo funcione de forma alterada? Existen tres: los predisposicionales, los desencadenantes y los de mantenimiento; estos últimos, muy ligados a la gestión que se hace de la ansiedad. En los predisposicionales puede haber elementos biológicos, algunos de ellos genéticos, de personalidad o ambientales.

Dicho en otras palabras, hay personas que cuentan con un sistema de alerta más sensible, por un lado, y más complejo de desactivar una vez disparado, por otro. En cierto sentido, son personas que se encuentran regularmente en una especie de prealerta que condiciona su disposición hacia el medio –externo o interno–, la advertencia y el registro de determinados acontecimientos y la prefiguración de un tipo de respuestas defensivas como más probables.

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